Una empresa fundamentalmente se desenvuelve alrededor de 4 conceptos básicos: El producto o servicio que se ofrece, el dinero que se necesita para producirlo o venderlo, la actividad de ventas que traslada el producto a los mercados consumidores y el personal que hace posible realizar todas estas actividades.
Un error muy común que cometen los empresarios es pensar en fabricar para vender sin hacer una pequeña investigación de mercados que les permita detectar: Necesidades, ubicación y tamaño de los consumidores, competencia, estilos, modas y costumbres de los consumidores para tomar las medidas necesarias que necesite al momento de introducir el producto al mercado y no poner en riesgo la inversión.
Cuando ejecutamos un mercadeo eficaz debemos estar conscientes de que este comienza con las necesidades del consumidor y los productos o servicios se crean para satisfacer sus necesidades, es decir estamos en función del cliente, no éste en función nuestra. No podemos obligar a los clientes a estar siempre con nuestra empresa, pero podemos averiguar que pasa en el medio ambiente que lo rodea para saber como lograr fidelizar a la razón de ser de nuestra empresa: El cliente.
Ya que la investigación de mercados nos ayuda a la hora de tomar decisiones, se ha ido incrementando su uso en los últimos años dentro de las empresas por que nos ofrece un suministro de información de gran valor sugiriendo que los recursos y las actividades de la organización deben enfocarse, de forma integrada, en las necesidades y deseos del consumidor, contrario a las necesidades y deseos de la organización.
Antes de crear una empresa o lanzar un nuevo producto debemos realizar una investigación de mercados que nos de la garantía que vamos por buen camino y no vamos a fracasar en nuestro intento de crear una empresa o producto capaza de satisfacer las necesidades de los consumidores.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
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